modernidad muda

|
Llegado al punto de inflexión se siente una irrefrenable pasión de preguntarse a sí mismo si esto es lo que se buscaba desde un principio. ¿Acaso no pueden dos personas buscar lo mismo? ¿Por qué es tan difícil llegar a un acuerdo sin mediar palabra?
Quizá ése sea el problema, nos hemos olvidado de las palabras. Las miradas ganaron su terreno y yo di por hecho que esa verdad mantendría a raya todo lo demás.

1 comentarios:

Rubén Domènech dijo...

¿Qué palabra es mejor que la que no se dice?

Publicar un comentario